"La era de la reproducción mecánica"
No estoy pudiendo mantener el semblante ante la aproximación, ante tal aproximación.
Mi cara palpita los tic de unos nervios innegablemente agitadores. Las cuerdas vocales hacen amistades con viejas emociones de lecciones orales, mientras experimento 10 grados mas por encima de la sensación térmica.
Me encuentro mostrando el plumaje real lo suficientemente impotente como para que no se note que lo estoy haciendo. Exponiendo y siendo expuesta. No puedo evitar caer en el detalle y quizás en la obviedad.
Hay algo terriblemente cierto en su proposición, cuando sostiene que todas nuestras acciones son una danza de copulación. Ellos no están dispuestos a admitirlo, son demasiadas las contraindicaciones que la sociedad convierte en leyes como para reconocer un Arte en la seducción. Y todo un contexto aparentemente equívoco es el escenario del mito primaveral por excelencia.
El mito se vuelve rito, el rito se convierte en motivo y el motivo se mueve esparciendo hormonas por doquier.
Es mas que una palabra dotada de supercialidad.
Es fulgor, ansiedad, descubrimiento, juego, fundición, voracidad.
Es todo lo que se percibe en una cercanía por lejana que pudiese estar.
Un manifiesto corporal que alude a la torpeza de la vergüenza y que grita en silencio cuanto ya todos pueden evidenciar. Mientras intento que no se advierta, entre risas y flirteos, lo que me cuesta caminar con tacos.