domingo, 23 de febrero de 2014

ENCUENTROS

No me está importando el deslizar de la presencia que solía tener tu cuerpo junto al mío. Ya casi no recordaba la verborragia de mi espíritu hablándole al tuyo, tan fuerte y entusiasta. Sentir a los vasos sanguíneos distribuir su fluido con tanta intensidad. No lo recordaba. Hasta la intercepción de las esquinas, que tanto tienen de cliché como de cierto. Hasta el paso inconvincente de cruzar el cemento, hasta tu existencia deteniéndome en el espacio. Y es simplemente eso, el detenerse de un cuerpo ante otro, la irrelevancia del tiempo al detenerse. Un abrazo que se calla, un rodearte entre mis brazos acotado. El visualizarse placentero entre memorias y anhelos. El recorrerte, el intimarme, el compartirte, el liberarme, el encontrarte y hasta luego.
El encontrarte y…