No me está importando el deslizar de la presencia que solía
tener tu cuerpo junto al mío. Ya casi no recordaba la verborragia de mi espíritu
hablándole al tuyo, tan fuerte y entusiasta. Sentir a los vasos sanguíneos distribuir su fluido con tanta intensidad.
No lo recordaba. Hasta la intercepción de las esquinas, que tanto tienen de cliché
como de cierto. Hasta el paso inconvincente de cruzar el cemento, hasta tu
existencia deteniéndome en el espacio. Y es simplemente eso, el detenerse de un
cuerpo ante otro, la irrelevancia del tiempo al detenerse. Un abrazo que se
calla, un rodearte entre mis brazos acotado. El visualizarse placentero entre
memorias y anhelos. El recorrerte, el intimarme, el compartirte, el liberarme, el
encontrarte y hasta luego.
El encontrarte y…