Juguemos a
lo que más te gusta y seamos otros, o nosotros mismos, seres detestables frente
a un cristal quebrado. No hay sino el sueño irrealizable. No somos sino el
goteo constante y perturbador, de imágenes des-acontecidas en los párpados pesados.
Estalla,
resuena, todo lo que alguna vez fue ardiente y fue corroído por el ambiente,
frío e inerte. ¿Cómo calentar las extremidades sin incinerar la cabeza? No
quiero enterarme de las letras que no pueda concebir. Entonces pido a gritos que
no te arrimes en ficciones. Pido a gritos que te hagas presente y hagas lo que
tu máscara nunca podrá hacer.