Y no quise hablar sobre ese día. Mientras pensaba fervientemente que ya no quería enterarme de nada, el calendario mediático avisaba un dato relativamente relevante. ¿Debería saberlo? Decidí pretender no haber recibido nunca esa información. De todos modos adhería al patrón de conducta que hasta entonces tenía para con el.
Negando el hipertexto, así como también mis reiteradas patologías, lo transformo en canciones de ducha y ovejas por la noche.
En la misma aglomeración de días eludo y digo verdades, amo y omito, siento el tedio y gozo, viajo y vuelvo. De camino me encuentro dando lecciones sabias a mentalmente menos afortunados. Me abstraigo temporalmente de la escena y me veo reflejada en el pasado. Entonces crezco.
Me sustraigo de lo fundamental justificando
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