Algo raro
está pasando
con los
silencios.
Nos
enroscamos en el frío
que nos
antecede.
No querer
más
que
escabullirse.
Hay un
deslizar en
dos brazos
que
circunvalantes
se juntan
acariciando
solo el aire,
tu cuerpo
inmóvil
y un
invierno.
Roza la nuca
y eriza la piel,
la calidez
insatisfecha,
el ánima
aprisionada.
Un torrente
en el que
se ahoga lo
inerte.
Vida que
yace
por cada
misterio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario