sábado, 5 de abril de 2014

Insomne

Basura, solo escribir basura, basura verborrágica, vómito tipográfico. ¿Eso deshace esta adhesiva forma de querer abordarnos? ¿Nos hace entregarnos por completo al magnetismo?
Claro que no.
Hace excusar el tiempo. El famoso tiempo líquido se vuelve irremediablemente solido cuando hay tanto en la mente. Uno va encontrando las formas más diversas de estirar la dura consistencia temporal. La cama se vuelve la pesadilla. La carne un órgano inutilizado, desaprovechado. ¿Cuánto potencial hay en las acciones aletargadas? ¿Cuánto la demora vale las falencias? Los preconceptos aniquilan los hoyos que quieren llenarse, las bocas que quieren saciarse, los órganos que quieren despertarse. Es el morir de las oportunidades expeditivas, de la exploración de lo desconocido, de la excursión por nuevos cuerpos. ¿Cuantas hierbas hay que probar para apagarse un poco, para recordar lo que es un sueño, para no sentir la libertad convertida en ausencia?


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