No te diste cuenta pero se te pasaron las agujas. En el
actuar imaginario. Pensar que estás viviendo. Como si con solo mirar uno
estuviese escribiendo. Desnudar las razones que detienen a los labios modularse
emitiendo dulzuras, una vez ya detenido el espacio, una vez el metrónomo
pausado. No siempre lo que vale es la intensión. Y tus ojos son el recuerdo más
hostil del paso del tiempo. Un momento, una eternidad por siempre involucionada
por el temor. Lo que no se dice es asesinato. Una triste muerte la de tu
sonrisa que solo espera. Si la carcajada no se oye ¿existirá la risa? Invasora
resuena tu esperanza de que se repitan los relojes. ¡Hablá! ¡Habla ahora! Que
el ahora ya se está yendo. Y en la continuidad te encuentra, a vos y un solo
anhelo, las palabras y la entrega.
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