Hablemos de algunas cosas,
como de que vivimos en un hoyo negro.
Como de ¿a dónde se va la explosión de sensualidad
que producen los besos?
De sutilezas,
de que entre presencia y ausencia
hay una sílaba de diferencia.
Hablemos de los derroches,
de que los gritos no siempre se oyen.
Hablemos de lo incómodo.
De que el humo en el cuerpo tiene
la misma pregnancia que tu nombre,
una caricia y un escalofrió.
De la inconsistencia
estrujando mi alma.
Hablemos de lo que nos sacude,
pero para eso tendrías que resurgir.
Y entonces, cansada de hablar,
voy a estallar en palabras
y en eso que dicen se
llama amor.
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